sábado, 27 de agosto de 2011

El aprendiz de Anarquista


El otro día estuve haciendo unas fotitos por el mercado de la Boquería, y cuando volvía, para no ir entre el gentío, subi por una de las paralelas a La Rambla. En mi ascenso, me fijé en la puerta de un bar en la que había el cartel maltrecho hecho con folio fotocopiado de concierto en okupa. Miré al bar, un antro en el que había no mucha gente, y me quedé con su localización, porque iba cargado y no quería pararme. Hoy, después de echar unas pocas fotos más, empezando por esta, de un caballero echando un sueño en un banco de la gran vía, he ido al bar en cuestión. Un bar formado por un pasillo de unos 5 metros de largo y que alguien generoso diria 2.5 de ancho, más de la mitad de los cuales se los lleva la barra, y con unas escaleras al fondo que suben al baño, y bajan al almacén. En él estaban Alfredo, el guaje, que es el dueño. Un Zamorano de casi 70 primaveras. He de reconocer que me costaba entenderle. Al principio he pensado que iba achispado, luego he pensado que además lo mismo tenía algún problema motor en el aparato de dicción, pero la verdad es que me ha parecido una persona interesante. Nada más sentarme y ponerme un botijo, me ha dicho que leyera un papelito que había a mi espalda en un tablón. Era un párrafo de su autoría en el que se declaraba anarquista e instaba a los jóvenes a seguir la lucha por la libertad. Me ha gustado bastante el título "Un aprendiz de anarquista" así como el discurso. Normalmente, la gente que da charlas sobre anarquismo, o al menos las muy pocas que he visto, lo hace desde una posición de prepotencia de "esto es lo correcto y hay que hacerlo así". En cambio, las líneas de este señor iban desde la humildad. El otro individuo, llamado Ernesto, Enrique, Emilio o algún otro nombre que empezaba por E y no es Eduardo, un parroquiano a juzgar por su trato con El Guaje, y con tantas primaveras a sus espaldas como él, o tan cerca como para que no importe. Emilio (por tener un nombre con el que referirnos a él), luce una barba como la que suele llevar Marx en las fotos, larga larga, gris con algo de negro y poco blanco. Un hombre muy majo, hemos estado un rato hablando, vacilando y entreteniéndonos el uno al otro. La verdad es que el sitio me ha gustado, seguramente pase a menudo a tomarme un quinto, o una mediana, que por si no lo dije ya, es la nomenclatura local para el botellín y el tercio respectivamente.

Saluzzzz

No hay comentarios:

Publicar un comentario